Se le ha ocurrido a Canon, la famosa fabricante de cámaras fotográficas, que ha decidido animar a sus empleados a que se tomen un par de tardes libres a la semana para irse a casa... y procrear. Lo cuenta la cadena CNN en una noticia curiosa que esconde una tragedia nacional: Japón se queda sin niños.
Con largas jornadas laborales, un entorno fuertemente competitivo, y con pocas ayudas -de todo tipo, sociales, económicas y legales- para que las mujeres puedan compaginar su vida profesional y familiar, la gente ya no quiere tener niños. Además, en una sociedad tan tradicional, tampoco les gustan los inmigrantes, que cambiarían las costumbres y la fisonomía japonesas, tan peculiares, y que podéis conocer un poco en este interesante blog: Japan 101.
En Europa vamos por el mismo camino. ¿Será que la prosperidad conlleva inevitablemente el agobio y el estrés? ¿Es posible que donde hay riqueza estorben los niños? El mapa del mundo comparando los índices de natalidad por zonas geográficas es bien ilustrativo.