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jueves, 20 de enero de 2011

Velas en Estrasburgo por los cristianos de Oriente Próximo

Iraq, Egipto, Nigeria... En los últimos meses hemos oído varios casos de ataques a cristianos en países de mayoría musulmana. Es triste, pero muchos acaban marchándose de sus casas, a pesar de que los cristianos llevan viviendo en el Norte de África, en Siria, en Turquía y en muchos otros lugares desde hace 2000 años. Fueron las primeras comunidades de cristianos, y guardan el tesoro de los más antiguos ritos y tradiciones. Hasta conservan vivo el arameo, la lengua que hablaba Jesús.

Anoche un grupo de diputados, funcionarios y periodistas bajamos a la entrada del edificio Louise Weiss -sede de la Eurocámara en Estrasburgo- para encender velas y guardar un minuto de silencio por las personas asesinadas en las últimas semanas por causa de su fe.


Como suele suceder en esta casa, hasta la solidaridad distingue categorías: ¡¡Los ujieres tenían orden de repartir las velas sólo entre los diputados!! Así que el resto de los presentes nos unimos al gesto sin luz, pero con nuestro silencio. La verdad es que el presidente del Parlamento, el polaco Jerzy Buzek, se quedó un poco extrañado. Dejó el atril y se acercó a los que estábamos allí para ir enciendiendo los cirios en una cadena de solidaridad... y entonces se dio cuenta de que sólo sus señorías tenían su vela.

En un emotivo discurso Buzek recordó que en Europa todos los ciudadanos y las ciudadanas pueden vivir y expresar libremente su fe, y que esa libertad está plenamente garantizada en la UE. Del mismo modo que la UE debe velar por que minorías como los musulmanes o los judíos tengan plenamente sus derechos, sin discriminaciones, a los europeos nos gustaría que todas las minorías recibieran este trato en otras zonas del mundo.

Esto mismo han reclamado hoy los eurodiputados en una resolución aprobada esta mañana que condena la persecución por motivos religiosos y que todos los grupos políticos han apoyado, tras un vivo debate.

Creo que la clave está en reclamar el respeto a los derechos individuales, no los derechos de las minorías, para que cada persona sea respetada. El día en que Iraq, Egipto y Nigeria tengan un sistema político democrático y plural, cada ciudadano -incluidos los cristianos pero también los kurdos, los homosexuales y los defensores de los derechos humanos- podrán vivir en paz.

miércoles, 16 de septiembre de 2009

20 años no es nada... pero cómo ha cambiado Europa



Muy satisfecho tiene que estar Enrique Barón -que fue presidente del Parlamento Europeo- por la concesión del premio Príncipe de Asturias de la Concordia a la ciudad de Berlín en el 20 aniversario de la caída del muro. El ya ex eurodiputado ha batallado por este premio, sabiendo lo que ha significado el telón de acero para la historia de Europa.

El primero en usar ese término fue Winston Churchill, antes de pronunciar su famoso discurso sobre los "Estados Unidos de Europa" y de que se pusiera en marcha el proyecto de las comunidades europeas. Pero ya entonces Schuman y Monnet soñaban con la reunificación de un continente que acababa de resquebrajarse.

Si vivieran hoy, les encantaría el nuevo presidente del Parlamento, Jerzy Buzek, el primer presidente de un país de la familia del Este. Profesor de ingeniería y activista del sindicato Solidaridad, Buzek ha vivido lo peor y lo mejor de esta Unión Europea que ya no recuerda por qué nació.

Este polaco protestante, nacido en la región metalúrgica de Silesia, regaló al anterior presidente del Parlamento, el alemán Hans-Gert Poettering, una escultura de Santa Bárbara, patrona de los mineros polacos, como símbolo de la reconciliación de los dos países, (coincidiendo con el aniversario de la invasión nazi de Polonia). Una escultura, además, parecida a la que los mineros de Lorena regalaron a Robert Schuman en agradecimiento por su aportación a la paz y a la prosperidad de esta región rica en recursos naturales que tantas guerras originó entre Francia y Alemania.

En su discurso inaugural, Buzek apeló a la solidaridad del día a día, de los hechos concretos, que propugnaban Schuman y Monnet. Advirtió a la Eurocámara que hay que actualizar el proyecto, porque existen nuevos riesgos que podrían enfrentarnos, como es la escasez de recursos energéticos y sobre todo el agua.

Pero como la atención del último pleno en Estrasburgo se la han llevado las broncas por la reelección de Barroso al frente de la Comisión, algunos se perdieron las históricas palabras de Buzek: "Mi elección es un símbolo del sueño de unidad de nuestro continente".