miércoles, 19 de noviembre de 2008

Salvar al Congo

Escuchando estos días las noticias sobre el Congo me he acordado de una película que me impresionó, "Diamante de sangre". Revuelve el estómago, pero eso es lo que están viviendo millones de personas en África. Hace un par de años me comentaba Plácido Micó -líder de la oposición guineana y secretario general de la Convergencia para la Democracia- que para un país africano descubrir un yacimiento de cualquier material precioso se convierte en una maldición. En su caso ha sido el petróleo. En Sierra Leona eran los diamantes.

Hoy lo han repetido los eurodiputados en el pleno de Estrasburgo: "la causa neurálgica del conflicto en los Grandes Lagos es el control y la venta de los recursos naturales". Han pedido más medios para la misión de la ONU, la Monuc, que está absolutamente desbordada. Y también ampliar su mandato para que su cometido no sea sólo proteger a los civiles, sino también luchar contra la explotación ilegal de los minerales. "Hay que poner fin al pillaje de recursos, y a la canalización de esos recursos hacia nuestros países", ha dicho el secretario de Estado francés Jouyet.

Amnistía Internacional lleva varias semanas denunciando la incapacidad de las fuerzas internacionales para evitar el asesinato de inocentes, el reclutamiento de niños, las violaciones, los desplazados... Ya han muerto cinco millones de personas en los últimos 20 años. La presidencia francesa de la UE se ha comprometido a implicarse aún más para buscar una solución política y que las partes se sienten a hablar.

Son problemas muy complejos. No basta el cese de la violencia, hay que construir Estados. La UE tiene en marcha un plan para formar al Ejército y a la policía, y otro para que van a financiar con 75 millones de euros para reconstruir un verdadero aparato judicial que ponga orden en el tráfico ilícito de materias primas. Hoy en Estrasburgo la Cámara ha dicho que hay un instrumento de certificación de origen que se podría ampliar: el Proceso de Kimberley.

5 comentarios:

Lía Viguria dijo...

Problema estructural que pide solución estructural. Ir a la raíz para erradicarla de cuajo no se ve fácil. Y además es demasiado tentador el apropiarse de lo ajeno, sobre todo si esto además da dinero en provecho propio. Explotando luchas tribales distraes a la gente del derecho propio a su nacional soberanía. Ingerencias de todo tipo.
No quiero ser pesimista, pero ni ONU, ni UE, ni UNESCO, ni gobiernos implicados, ni multinacionales, ni respetables ONG, ni implicados, ni ejecutores, ni víctimas, ni FMI, ni FAO... (interminable la lista) se ponen (quieren poner) de acuerdo. ¡Ah la nueva cara del colonialismo global!
Necesito ideas y voluntades positivas; y entonces podré con vosotros PASAR A LA ACCION. Hay que influenciar a todos estos órganos. Uno contra el sistema no hace nada. Pero nos tenemos que poner las pilas.
LIA

Arancha Mareca dijo...

Me identifico con la visión de Lia, en el sentido de que no veo un panorama nada claro de suma de esfuerzos que vayan a producir efectos concretos, positivos y mínimamente cercanos en el tiempo. Más bien me parece que hay una manta de la que tiran demasiados en diferentes sentidos. Pero no sé si me puedo identificar con el optimismo de poder influenciar en algún órgano. Ante la duda: ¿dónde hay que ir o con quién hay que hablar?

Otra cosa: ¿qué papel tienen en todo esto los países protagonistas (en tanto que gobiernos)? ¿Son meros sujetos pasivos? ¿De verdad se puede regular, organizar, arreglar todo desde fuera?

Gracias de antemano por opinar.
Arancha

Anónimo dijo...

Arancha,

tú que estás en Congo (qué bonitas las fotos...) ¿Qué dice la gene allí? ¿Esperan algo de la comunidad internacional?

Arancha Mareca dijo...

Hola Anónimo, gracias.

Hay una mezcla de necesidad y rechazo de todo lo que venga de la comunidad internacional. Queman coches y les tiran piedras, pero imploran-exigen su ayuda: sin gobierno que se ocupe de ellos ni ejército capaz de defender casi nada, ¿a dónde mirar? Mejor seguir apañándoselas un día más (ocupación general del congoleño medio) y mañana ya veremos. Y si encontramos un diamante, nos lo fundimos rápidamente en lo más fútil e innecesario, sin pensar en nada ni nadie más.

Anónimo dijo...

Arancha, ¿en la zona donde estás tú hay conflicto? ¿Crees que es peligroso?

Rubén