lunes, 3 de noviembre de 2008

Ingrid Betancourt y el poder de la palabra

"Cuando hablamos cambiamos el mundo", dijo Ingrid Betancourt al recibir el premio Príncipe de Asturias. Unas semanas antes estuvo en Bruselas y también ante el Parlamento Europeo pronunció un emotivo discurso en defensa del diálogo.

Comenzó por recordar a los eurodiputados su responsabilidad, no sólo ante la ciudadanía europea, sino hacia todos los pueblos. "Sueño, como todos los latinoamericanos, con que vuestro ejemplo sea contagioso y que también nosotros, en la unión de nuestros pueblos, podamos un día reunirnos en un Parlamento de América Latina, a imagen del vuestro, para encontrar en el diálogo y el respeto las claves de un destino común que queremos grande y generoso para nuestro continente".

Agradeció al hemiciclo su esfuerzo por lograr su liberación, el apoyo a su familia durante el cautiverio y confesó que seguía sus debates en la radio que sus captores le dejaban escuchar. Pero también recordó, leyendo sus nombres, a quienes siguen cautivos, y animó a los políticos a ser más valientes: "Si pudiéramos comprender la dimensión exacta del efecto de nuestras palabras, quizás entonces seríamos más atrevidos, más audaces, más exigentes en nuestra reflexión para aliviar el sufrimiento de quienes necesitan de nuestro combate. Las víctimas de lo arbitrario conocen lo que se dice aquí hoy, asumen el peso de su sufrimiento y dan un sentido a su lucha".

"Ustedes -les decía a los eurodiputados- siempre han recordado sus nombres y la situación de cada uno. Ustedes han impedido que sus verdugos se atrincheraran en el olvido de sus crímenes. Ustedes no han aceptado que disfrazaran de doctrina, de ideología o de religión el horror al que someten a sus víctimas".

Sin embargo, lejos de reclamar venganza o de deshumanizar a sus captores, Betancourt habló contra la desigualdad, la pobreza y la falta de oportunidades de tantas personas en el mundo, que no puede dividirse en buenos y malos. "Todos somos capaces de lo mejor, pero bajo la presión del grupo también somos capaces de lo peor. No estoy segura de que nosotros podamos considerarnos vacunados contra nuestra propia capacidad de crueldad". Contra ese peligro, recomendó la espiritualidad y los valores. "Pero es con nuestra palabra con lo que debemos luchar, es la palabra la más extraordinaria de las espadas".

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Felicidades Viki,

Seré una fiel seguidora de tu blog.
Un beso muy fuerte
Isabel

Anónimo dijo...

Enhorabuena!!!!

Te seguiré en tu blog. Mucha suerte y ¡ánimo!!!!

Saludos,

Elena

Anónimo dijo...

Enhorabuena Viki¡¡¡

Yaxys